sábado, septiembre 10, 2005

POR AHORA EL CINE NO

Se llama Iris pero sus ojos no son memorables. O no se, puede ser que nunca me haya fijado (ahora es tarde ya). Sus manos fueron siempre el centro de atención. Sus manos hablan. Tiene letra bonita, escribe pegado, como nos enseñaba la profesora de primer grado.

Del comienzo me acuerdo solo por partes. Imágenes. Ya sabemos que la vida no es cine, no hay secuencias en la memoria. El recuerdo es foto.

La veo llegar con su chaqueta "rompevientos", tarde, muy tarde (en verano hablamos de ocho de la tarde). La biblioteca que estaba en reformas, aún me era extraña. Andábamos en etapa de exploración. Fue paralelo, fueron amores simultáneos. Y difíciles. Mas la biblioteca, pero también ella. Los libros en portugués, las personas en japonés y yo en chino (hacer matemáticas es hablar chino). La torre de Babel. El miedo de dios.

Había llegado tres años antes con el propósito de estudiar lenguas muertas. Parece una rama de la medicina, pero era en todo caso un sueño como cualquier otro. Como el de cualquiera de sus poquísimas amigas en Belo Horizonte. Viajó sola, de noche, por tierra. La madre hizo luto, el padre fiestas. Electra no es su complejo favorito.

Hablaba poco y bien. Parecía como si redactara antes de emitir cada frase. Y pronunciaba, vocalizaba, algo extraño en una persona de Minas Gerais donde nos quedan debiendo siempre la mitad de las palabras. Yo agradecía y aprendía. Mas lo primero, claro.

Es raro porque me parece que la intersección de nuestras lecturas es casi vacía. Ella siempre interesada en temas con aroma de piedra, de mito, de Grecia. Y yo perfectamente ignorante en esas materias, mas cerca de la especulación pura. Y de la impura también. Pero hablábamos, o tal vez nos dejábamos hablar como dos que estudian juntos: por solidaridad, por curiosidad, por frío. Y entonces era el cine, la explosión, la discusión (no siempre amistosa), el café en la rua Augusta (negro, negrísimo), los libros de la calle, la avenida Paulista, la rua Estados Unidos y la plaza Colombia que yo celebraba con énfasis, con tristeza.

Pero nada es infinito. Acabó. Solo quedan los lugares. La biblioteca de letras. Y la biblioteca de letras. Y la biblioteca de letras.

Por ahora el cine no.

3 Comentarios:

Anonymous TUSABESQUIEN dijo...

QUE BONITO EYDER, YA ME HABIAS HABLADO ALGO, PERO PUESTO EN EL "PAPEL" ME LLEGO AL ALMA.
RECIBE MI ABRAZO.

septiembre 10, 2005  
Anonymous Ezne dijo...

De por si, la indiferencia no es uno de mis dones.

Pero hoy, es de esas veces que te releo, como siempre.. (ahora se me vino a la cabeza tu comentario, que me gusto especialmente y el que te agradezco profundamente...)

Sera que no lo esperaba, pero me llego... donde llegan las palabras justas. ok?

Un besazo

septiembre 11, 2005  
Anonymous Dani dijo...

Vc ta de parabens.
Abracos e beijos mil,
D.

septiembre 12, 2005  

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