viernes, septiembre 16, 2005

ALILA

La teoría matemática de categorías se basa en la idea de estudiar los objetos observando la manera como estos se relacionan entre si. Sin preocuparse demasiado por su definición. Poco importa de quién se esta hablando, lo clave es como ese alguien afecta su entorno, su medio ambiente. Así, la vieja cuestión que indaga por "la naturaleza de las cosas" pierde importancia, es reformulada, y de cierto modo desaparece. Hablamos entonces de seres descarnados, sin espesura, sin esencia, cuasi-puntos. No en vano tal teoría en sus orígenes fue llamada el Abstract Nonsense


ALILA (Director: Amos Gital, Coproducción: Israel/Francia, 2003) es la convergencia de varias historias, todas ellas con personajes. No categóricas. Con personajes digo, aunque al final de la película uno se siente incapaz de describirlos, es como si carecieran de nombres, de caras, de voces.

Las relaciones, las tensiones, el áire, las luces y como no, la música, son los verdaderos protagonistas. Red de redes. Relato categórico cuyas partes no lo son.

El lugar (Tel Aviv/Jaffa) de entrada nos remite a los noticieros, al tema palestino, al cliché. La mentira. Pero a lo largo de los 121 minutos que dura la cinta, esta percepción gradualmente desaparece. Al punto que olvidamos la pesadez del idioma y la densidad de la fotografía, bella pero dura: muchísimo polvo blanco, polvo y luz, esa luz que agrede de tan clara, luz de nevado, hombres sin afeitar, aridez en los ojos, ausencia casi total de niños. Al punto que nos habituamos a la rareza y lentitud de las personas: la mujer árabe policía un poco loca, el solitario y su inseparable perro (el perro y su inseparable solitario), el trío de separados y "amante", el ex-militar y su amiga que nos recuerda a Juliette Binoche, los inmigrantes chinos y la filipina que jamás habla pero en cuyo rostro nos detenemos haciendo equilibrio por los casi dos minutos de un muy close close-up que constituye tal vez la parte mas preciosa (de preciosismo) de la película.

Por supuesto no voy aquí a resumir el guión (empresa imposible además cuando este vale la pena) ni a contar el desenlace. Básteme decir si, que se trata de una delicadísima producción, que la música es de antología, y que la narrativa, sin ser muy fluí
da (por momentos uno se siente dando vueltas como el perro que se muerde la cola) es sutil e inteligente.

La palabra Alila es -como el lector ya percibió- un ejemplo de palíndromo. Este detalle, mínimo si se quiere, me llevó a pensar que quizás la película puede verse de atrás hacia adelante con igual provecho. Sin temer la presencia de mensajes subliminales. Estos, de existir, serían en todo caso benéficos. Para la muestra un botón: anoche, después de ver el filme y tras varios días sin lograrlo, conseguí dormir muito bem. Eso de por si, pagó
el boleto.

Hágale cacerí
a, vale la pena.

ENTRETANTO. Son cada vez mas los homenajes y las columnas de prensa dedicadas al escritor colombiano R. H. Moreno Durán. Acaba de entregársele el premio nacional de literatura (sin duda la mayor distinción que se otorga en Colombia en esta área) mientras él lucha contra un rebelde cáncer que lo viene siguiendo hace años. Moreno Durán forma parte de ese grupo de escritores subvalorados, no suficientemente difundidos. Demasiado complejo para venderse fácil. Es una pena, porque en Alemania y en Europa en general, en círculos académicos su prestigio es apenas comparable con el de su amigo, el filósofo Rafael Gutierrez Girardot. Ojalá el próximo no sea un homenaje póstumo. Fuerza RH !!

2 Comentarios:

Anonymous ezne dijo...

Alila? No me suena de nada.... pero es que de nada, aunque me parece logico debido a la saturación que se percibe por estas tierras de superproducciones norteamericanas sin nada excesivamente interesante que decir (quedando completamente relegado nuestro cine, que por lo general suele ser de calidad)

Todo será ponerse a buscar.... la anoto vale?????

Besos y abrazos Mil

septiembre 16, 2005  
Anonymous Anónimo dijo...

Parece que el fin de semana tiene reclutado a nuestro columnista favorito.

El problema de que te guste es que después quieres más. El problema de ser público es que te debes a tus lectores y tienes el deber de acompañar. Lo contrario sería una traición (el pan diario en este planeta).

¡Exijo tu presencia escrita!

A lo mejor el anárquico que todos tenemos se revela para decir que solo pintará sus letras cuando le venga en gana. Nada nuevo en el cono sur.

El otro el que me lee, simplemente no existe.

septiembre 18, 2005  

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